Si no eres tú, ¿quién?

By Mayo 2, 2018Sin categoría

¿Sientes que algo va muy mal? ¿Qué́ te incomoda? ¿Te disgusta nuestra realidad social? Lo intuía. No tengo habilidades clarividentes, solo me identifico contigo. Seguro que compartimos el sentimiento de hastío ante la carencia de educación de calidad e inexistencia de justicia social.

Si es así́, nos une la impotencia de vivir en un Estado cada vez más paternalista, en una dicotomía en la que todos, de algún modo, somos responsables. Algunos viven de la esperanza de recibir subsidios. Otros roban millones impunemente. En ambos casos, lo pagamos todos con nuestros impuestos, mientras el resto calla.

El cáncer más peligroso del siglo XXI: Un pueblo dependiente y un gobierno complaciente. Esta fórmula nos acerca a una sociedad decadente, cada vez más individualista, que solo alza su voz cuando sus intereses personales son afectados.

Hay una contrapartida a este panorama. Volvamos a la idea original de una democracia efectiva que apuesta por la incidencia ciudadana como campo de oportunidad de cambio. No se trata de participar en consultas ciudadanas o a través de la delegación de su representación. Es participación activa, lucha solidaria y cívica que promueve el ejercicio efectivo de los derechos ciudadanos.

Hace tres días, 50 hombres y mujeres líderes entre 15 y 27 años, de todo el país, emprendieron un proceso de transformación social, a través de su participación en la primera edición en Panamá del Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana (LIIC), iniciativa producto de la alianza estratégica entre Educación 2020 de Chile, Unidos por la Educación y Jóvenes Unidos por la Educación. ¿El gran propósito? Fortalecer la capacidad de incidencia de la sociedad civil y las habilidades de liderazgo de jóvenes para impulsar políticas educativas que contribuyan a mejorar la calidad, equidad e inclusión de la educación panameña.

LIIC es una experiencia, que promueve lograr incidir para alcanzar una educación de calidad, garantizar la equidad de género, y reducir la desigualdad. Fomenta la consolidación de una red de comunicación y colaboración que facilite la acción de los jóvenes.

Estos 50 líderes provienen de distintos entornos socioeconómicos, culturales y demográficos y representan la diversidad del país.

Nos encontramos en ese incómodo momento en el que nos corresponde elegir entre continuar con la comodidad de la rutina diaria, la seguridad de lo familiar, la tranquilidad de la monotonía, o responsabilizarnos por la sociedad que tenemos y ser protagonistas de un verdadero cambio.

¿Cómo te defines? ¿Eres espectador o protagonista? Lo dijo Galeano: “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.

Columna de Argelys González, integrante de Jóvenes Unidos por la Educación